





CAPÍTULO I (CREACIÓN DE LUIS, ANDREA Y BEATRIZ)
EL DURO REGRESO DE ULISES
Hace muchos años, como unos veinte, a las afueras de la pequeña ciudad de Cuenca, sucedió un nacimiento, se trataba de un diminuto niño moreno y de ojos profundos. Nació en una humilde familia, a este le pusieron pos nombre Ulises. Pasaron los años y Ulises creció en compañía de sus padres. Ulises se dio cuenta de que muchas cosas le resultaban familiares, como si ya las hubiese vivido. Una noche de otoño recibió una extraña visita, era un antiguo dios griego. Este le explicó quien era y a que venía. Le contó quien era él, hijo de Laertes y Anticlea, muy conocido por sus hazañas contra monstruos y sobre todo por luchar en Troya. Ulises se dio cuenta de que debería dejar ese lugar para volver a Ítaca. Abandonó todos sus bienes, se despidió de sus padres y cogió el primer carro que llevaba al puerto de Valencia. Pasaron unos cuantos días hasta llegar a Valencia durante los cuales tuvo unos sueños muy extraños. Trataban de luchas en el mar, contra seres mitológicos. Se sintió molesto pero no le dió mayor importancia. Cuando llegó a Valencia, permaneció allí unos días para saber si alguien conocía su historia. A todo el mundo al que preguntaba se quedaba muy sorprendido y lo tomaban por loco.
Una tarde, cuando ya había perdido casi todas las esperanzas de que alguien supiera de él decidió entrar en una lonja. Allí encontró a dos hombres que se dirigían a Venecia. Además, conocían su historia y estaban dispuestos a llevarlo.
Al día siguiente comenzaron el viaje con muchas provisiones, ya que era un duro y largo trayecto.
Disponían de un barco lujoso de no mucha eslora, como unos treinta metros, de babor a estribor tenía unos quince metros, era alto y corpulento. Ulises sabía que el viaje no iba a ser nada fácil. Se acercaba la primera noche en la embarcación. Fue una noche tranquila y sin contemplaciones. Llovió un poco pero el mar seguía tranquilo y el tiempo suave .Al día siguiente, alrededor de las siete, se desató una tormenta muy fuerte. Los tres hombres hicieron lo posible porque el barco no se hundiera, mientras, le explicaban a Ulises que en la Antigüedad, Poseidón, rey de los mares, había supuesto un gran problema para él. También le dijeron, que tuvo una gran batalla con él de la que salió vencedor. Pensaron que la batalla era obra de Poseidón, para vengar aquella otra batalla que había perdido y que quedaba tan lejos. Poco a poco empezaron a aumentar las olas y cada vez, los tres hombres veían más difícil la idea de aguantar secos. También amenazó con rallos y truenos. Uno de ellos rompió el mástil mayor. Después lanzó piedras y causó algunos desperfectos como la rotura del timón y la del ancla. Éste comenzó a hundirse. Lo más rápido que pudieron, Ulises y sus compañeros sacaron el bote salvavidas y montaron en él mientras veían como se hundía su barco, el llamado Surcador .Al fin paró la tormenta y tan solo Ulises oía la risa burlona que desde algún lugar, lejano o más cerca, soltaba Poseidón. Pasaron los días surcando los mares a bordo de la barca hasta que un día divisaron un pequeño islote en el horizonte que en un pasado lo llamaron la isla de los cíclopes. Llegaron a la isla donde fueron recibidos cordialmente por sus habitantes. Comieron en un mesón que quedaba cerca del puerto, desde donde se podía divisar el bote. Decidieron pasar la noche en un hotel un poco apartado de donde se hallaban. De camino al hotel pasaron por unas rocas situadas al margen de la playa donde escucharon unas voces. Se acercaron para observar quien era y descubrieron un gran hombre de un solo ojo que al parecer se llamaba Polifemo. De inmediato, Polifemo cogió a un turista extranjero que se encontraba en las proximidades y decidió introducirlo en su boca. Ulises, dándose cuenta de la gravedad de la situación, decidió actuar, clavándole un palo de sombrilla abandonado en el ojo. Polifemo se quedó ciego en el instante, dió unos cuántos puñetazos al aire sin causar daños y posteriormente calló a la arena. En ese momento se desató una tormenta y en medio del mar se formó la imagen de Poseidón. Tú has matado a mi hijo, lo pagarás caro, respondió Poseidón y se sumergió en las aguas llevándose con él cuerpo sin vida de Polifemo. Fueron al hotel y allí pasaron la noche hasta que el sol brotó de entre el océano. Se ahorraron el desayuno ya que tenían bastante prisa y ya en el puerto decidieron alquilar un barco pesquero, que aunque no era igual de cómodo que el Surcador, los llevaría a Venecia, la ciudad de los canales. Soltaron el barco y decidieron embarcarse mar adentro. Como de costumbre, pasaron los días a bordo del barco, pero una soleada tarde encallaron en unas rocas desde las que se oían unas suaves voces. Eran las sirenas, así que pasaron de largo ya que el barco no había sufrido daños. Cada vez les quedaba menos para llegar a Venecia. Estuvieron dos días en ayunas ya que se habían acabado las provisiones cuando apareció a lo lejos la tan esperada Venecia, de la que sobresalía la Basílica de San Marcos. Amarraron el barco en el puerto y decidieron dar una vuelta por la ciudad haber si encontraban algún lugar donde rellenar su estómago que llevaba días sin probar bocado.

¿QUÉ LE DEPARARÁ EL DESTINO A ULISES EN SU PRÓXIMA AVENTURA?
EN UNOS DÍAS LO SABREMOS.
MIENTRAS TANTO NUESTROS INTRÉPIDOS ESCRITORES ESTÁN ELABORANDO LA HISTORIA. ¿CON QUÉ NOS SORPRENDERÁN?

No hay comentarios:
Publicar un comentario